Sueño

Soñé que amanecía y estaba bajo un árbol y a mi alrededor todo era verde y azul y el sol salía y a lo lejos se veían casas y de las chimeneas salía humo y las calles se veían alegres, despertando, gente barriendo, preparando los puestos de comida para las celebraciones, estaban muy lejos, había caminado toda la noche no sabía de donde venía ni a donde iba no sabía que estaba haciendo antes ni que iba a hacer ahora, solo sentía el optimismo de la mañana y tenía hambre y quería llegar a esas casas y caminar por esas calles de colores y comer y disfrutar y divertirme antes de que todo desapareciera.

Toda la vida

Un día bellaCo salió de su casa y en un camino se encontró tirado un borracho. Rodeándolo quiso continuar su destino. El borracho estaba desgreñado grasoso y sucio tirado entre los charcos y la inmundicia. bellaCo lo había reconocido al instante, era su padre. Sintió asco. Ojalá que no despierte se dijo, aborrecía tener que detenerse a escuchar ¡y oler! al espectro aquel que roncaba en ese sucio páramo desolado.

Tuvo éxito. Lo habían mandado por comida y ahora imaginaba rodeos estrambóticos para evitar aquella zona y no volverle a encontrar. No tenía miedo. Solo tenia asco y la insoportable sensación de que aquel cabrón iba a continuar ahí, allá, hasta allá, merodeándole toda la vida.

Moco

Si me concentro en lo fundamental, pensó bellaCo, se me quitará el miedo que tengo. Listo. Comenzó a escalar aquella empinada vereda. Y cantando se concentro en evitar los peligros ¿La canción? Cualquier melodía anodina.

Desconocidos, invisibles
Vivimos por debajo del radar
No se ve señal de nosotros en la pantalla
Bailamos por debajo del radar

Tenia las manos atadas en la espalda. Sus captores, a caballo, golpeaban continuamente ¡Apresurate cabron! bellaCo sonreía. A cada golpe. A cada paso. Lagrimas, moco, tierra, sangre reseca, baba.

Aquel era un día soleado, de campiña mágica, de ensueño angelical, de hadas, gnomos, espíritus benignos y abejas en el verde resplandor de la visión sin mácula del paraíso prometido.

Entre las paredes, bueno hey,
Somos demasiado pequeños para armar un escándalo.
¿Se ha caído algo? Bueno, oye
¿Qué sentido tiene perder el sueño por eso?

Pero el, el iba jodido. Como nunca. Como nunca. Sobre todo tenia miedo. Quería llegar a su castillo. Sentir el olor de la madera, el nuevo día. El viento sobre su cara. El canto de los pájaros. El desayuno. El bendito desayuno reconfortante que le daba energía para arreglar el mundo.

Pero no había remedio. No. Ni aquello era un sueño ni el dolor ni la rabia eran mentira. Le dolían las manos, el cuerpo, la cabeza. Pensar, pensar, pensar. Su castillo no existía. Ni el paraíso prometido. Lo único real era aquel camino absurdo, los golpes, el miedo. El puto miedo.

Nos vemos luego, nos vemos luego.
Hip-a-no-no-no-no-no
Hip-a-no-no-no-no-no
Nos vemos luego, llámame.

Por primera vez se había dado cuenta de que lo llevaban atado. Que se había pasado todo el camino ¿cual camino? soñando con Su Castillo. Un sueño. Solamente un sueño.

Aunque ahi, delante de el, la campiña iluminada fingiera inofensiva.

Explode implode glue pieces

Cuando mi madre decidió que tenia facilidad para la actuación no se lo pensó demasiado. Así era ella, atrabiliaria y genocida. Me vistió de arlequín y me dijo: “andando”. Entonces yo no tenia puta idea de lo que estaba pasando. Generalmente así sucede cuando tu vida esta a punto de cambiar, vas, vienes, subes, bajas, das vueltas, te sacudes, vomitas, ríes, lloras, te opones, aceptas. Al final todo lo que te queda es un recuerdo dulce o uno doloroso, un recuerdo que no se te borra de la cabeza jamas. A veces tu vida cambia tanto que un día te despiertas a medianoche sin saber quien eres y te tiras por la ventana desde un quinto piso. Aquel día todo el puto vecindario se reía de aquel ridículo niño travesti de siete años con cara pintada camino a su destino, aquello fue como un concentrado de lo que mi vida iba a ser de ahi en adelante, entendí que solo tenia dos opciones: o me adaptaba y cerraba los putos oídos y lo disfrutaba, o era hombre muerto que explotaba en el universo infinito de risas y burlas y odio, mi madre me jalaba de la mano decidida a cumplir sus más egoístas sueños para llevarme con el maestro de actuación que el día anterior había llegado a la escuela.

Recuerdo que sonreí y baile como nunca.

En la clase de hoy, nos hemos puesto de acuerdo para tomar el recuerdo mas remoto, mas vergonzoso y mas escondido que encontremos para revivirlo en el mundo de todos los días.

Yo soy un puto arlequín, feliz, espontáneo, de cara pintada, atrabiliario y egocéntrico, ocurrente y malicioso, egoísta, hijo de puta y festivo. Nos vemos con mi madre en la explanada de la biblioteca. No lo olviden, el disfraz debe ser tan bueno que nadie debe reconocerlos. Quien este visible sera reprobado.

Necesidades

Si tu ves que a alguien le rompen la cara de un puñetazo te asustas. Sobre todo si tienes 7 años. Hoy no me asusto. Me rio que te cagas. Pero antes no. Un día martin le soltó tremendo golpe a su rival en amores que la cabeza del pobre aquel reboto en la pared y luego un chorro de sangre brotó de la nariz del pobre idiota.

A veces pienso que no hay necesidad de padecer semejantes cosas. Uno debería tener la facilidad, la ventaja, de diferenciar entre el bien y el mal, como el puto ese de la biblia que se comió la manzana que le ofrecía la hermosa mujer y destruyo el mundo de todos los días. Entiendo que aquella es una alegoría fácil para explicar las decisiones correctas, la biblia no me interesa, me interesa lo que destruye. O lo que edifica.

Si yo hubiera sido el rival de martin nunca hubiera estado ahi en medio. Estuviera en mi cama calientito. Qué necesidad de andarse exponiendo a semejantes golpes de un puto cabeza vacía. La jodida nariz nunca le volvió a quedar igual al pendejo aquel. martin tenia una fuerza increíble para todo.

Aun conservo el susto. martin ahora es un viejo apestoso, ahi anda, ahi sigue. Del rival aquel no se nada.

¡Hola mundo!

Me encanta que me digan lo que tengo que hacer. Es fácil hablar. Sobre todo cuando la facilidad para hacerlo es para ti cosa natural. Ahi vas, desenfadado, eufórico y estridente: “Lo que tu tienes que hacer es ponerte la pilas, dejar de pensar en tus limitaciones y enfocar tus esfuerzos en el objetivo desnudo, en la meta final”.

Ya te voy a dar yo a ti tu meta final, maldito entrometido.

Me voy a quedar aquí sentado, respirando profundamente, imaginando historias absurdas, desenlaces felices, mientras la pared enfrente de mi se metamorfosea y el sol  de media tarde la colorea con detalles delirantes.

Y de lo que tengo que hacer, ya me encargaré mas tarde.